Quién fue San Martín de Tours
Martín nació hacia el año 316 en Sabaria, en la provincia romana de Panonia, la actual Szombathely, en Hungría. Hijo de un oficial del ejército, creció en Pavía, en el norte de Italia, y siendo muy joven tuvo que alistarse en la caballería imperial. Su vida es conocida gracias a una biografía escrita por un contemporáneo que lo trató personalmente, Sulpicio Severo, lo que la convierte en una de las mejor documentadas de su época.
El episodio que lo hizo célebre ocurrió a las puertas de Amiens, en la Galia, un día de invierno. Martín encontró a un mendigo aterido de frío, cortó con la espada su capa militar en dos mitades y le dio una. Esa noche, según el relato, vio en sueños a Cristo vestido con la media capa. Poco después se bautizó, dejó el ejército y se hizo discípulo de san Hilario de Poitiers. Fundó en Ligugé uno de los primeros monasterios de la Galia y en el año 371 fue elegido obispo de Tours, cargo que ejerció hasta su muerte en Candes en el año 397. Fue enterrado en Tours el 11 de noviembre, fecha que fijó su fiesta.
Por qué es tan popular San Martín
Martín fue uno de los primeros santos venerados sin haber sido mártir: su santidad se reconoció por su vida, su caridad y su labor evangelizadora en el campo de la Galia. Su tumba en Tours se convirtió en uno de los grandes centros de peregrinación de la Europa medieval, y su culto se difundió por todo el occidente cristiano. Miles de iglesias y pueblos llevan su nombre; solo en España, la toponimia está llena de San Martín, Sant Martí, San Martiño y Donamartiri.
La iconografía lo representa casi siempre a caballo, vestido de soldado, cortando la capa con la espada junto al mendigo; otras veces aparece como obispo, con báculo y mitra. Es patrón de Francia, de los soldados y los jinetes, de los mendigos, de los sastres y de los viticultores.
Origen de la devoción a San Martín en España
La devoción a San Martín llegó muy pronto a la península. En el siglo VI, el reino suevo de Gallaecia abandonó el arrianismo y se convirtió al catolicismo; según el relato de Gregorio de Tours, el rey suevo pidió reliquias del santo para la curación de su hijo y, tras recibirlas, se convirtió. En esos mismos años llegó a Galicia otro Martín, el obispo san Martín de Dumio o de Braga, que impulsó la conversión de los suevos. Desde entonces el culto quedó muy arraigado en el noroeste: la catedral de Ourense está dedicada a San Martiño, patrón de la ciudad.
El Camino de Santiago y la influencia monástica extendieron después iglesias de San Martín por todo el norte. Algunas son joyas del románico, como San Martín de Frómista, en Palencia, uno de los templos románicos más conocidos del Camino Francés.
A cada cerdo le llega su San Martín: la matanza
En el calendario agrícola tradicional, el 11 de noviembre marcaba el final de la sementera y la entrada en el invierno. Con el frío asegurado, comenzaba la matanza del cerdo, que proporcionaba a las familias la carne, los embutidos y la manteca de todo el año. La asociación es tan fuerte que el diccionario recoge la palabra sanmartín para designar la época de la matanza, y el refrán «A cada cerdo le llega su San Martín» ha pasado al lenguaje común con el sentido de que a cada uno le llega, tarde o temprano, el momento de rendir cuentas.
Hoy la matanza doméstica tradicional se ha reducido mucho, pero sobrevive en jornadas festivas y gastronómicas de numerosos pueblos de Castilla y León, Extremadura, Aragón, Galicia o Asturias, donde la elaboración de chorizos, morcillas y otros embutidos se convierte en fiesta popular.
Cómo se celebra San Martín: castañas y vino nuevo
San Martín es también el santo del vino nuevo. Por estas fechas termina la fermentación del mosto de la vendimia y, en muchas zonas vinícolas, el 11 de noviembre es el día de abrir las bodegas y probar el vino del año. Un refrán gallego lo dice claramente: «Polo San Martiño, trompo e viño».
En Galicia, Asturias y El Bierzo, la fecha se une al magosto, la fiesta de las castañas asadas al aire libre, en hogueras, acompañadas de vino nuevo o de sidra. En Ourense, las fiestas de San Martiño, en torno al 11 de noviembre, incluyen magostos populares, actos religiosos en la catedral y actividades culturales.
En otros lugares el día se celebra con misa y procesión, ferias de ganado y de otoño, y comidas populares en las que la carne de la matanza tiene el protagonismo.
Curiosidades sobre San Martín
- La capa y la capilla. Los reyes francos conservaban la media capa del santo como reliquia en un oratorio que tomó de ella su nombre, cappella; de ahí vienen las palabras capilla y capellán.
- El veranillo de San Martín. Los días soleados y templados que a menudo llegan a mediados de noviembre, antes del invierno, reciben en castellano este nombre.
- Fiesta en toda Europa. En Alemania, Países Bajos o Bélgica, los niños recorren las calles con farolillos en la víspera, y en algunas regiones alemanas el 11 de noviembre a las 11:11 se inaugura la temporada del carnaval.
- El ganso de San Martín. En el centro de Europa es costumbre comerlo ese día; una leyenda cuenta que Martín se escondió entre gansos para no ser nombrado obispo y que sus graznidos lo delataron.
San Martín en el calendario laboral
El 11 de noviembre no es fiesta nacional ni autonómica, así que solo es festivo en los municipios que lo eligen como fiesta local. La normativa laboral española fija un máximo de catorce festivos al año, de los que dos son locales. El pleno de cada ayuntamiento propone sus dos fechas y la autoridad laboral de la comunidad autónoma las aprueba y publica en el boletín oficial.
Los pueblos y ciudades con San Martín como patrón suelen proponer el 11 de noviembre o un día próximo de sus fiestas. Las fiestas locales no se trasladan automáticamente si caen en domingo, de modo que cada ayuntamiento decide el día concreto, y en ocasiones lo mueve a la jornada anterior o posterior para unirlo al fin de semana.