Por qué se celebra el 28 de febrero
El 28 de febrero de 1980 los andaluces fueron convocados a las urnas para decidir si su autonomía se tramitaba por la vía del artículo 151 de la Constitución, la llamada vía rápida, reservada en principio a los territorios que ya habían plebiscitado un estatuto durante la Segunda República: Cataluña, el País Vasco y Galicia. Esa vía daba acceso desde el principio al máximo nivel de competencias que permitía la Constitución, frente a la vía más lenta del artículo 143 que siguieron la mayoría de las comunidades.
El procedimiento era muy exigente. No bastaba con ganar: la iniciativa tenía que obtener el voto favorable de la mayoría absoluta del censo electoral en cada una de las provincias. El sí ganó con claridad en las ocho, pero en Almería no alcanzó ese umbral sobre el censo, lo que en principio bloqueaba el proceso. El desbloqueo llegó por la vía legislativa: las Cortes Generales aprobaron en noviembre de 1980 dos leyes orgánicas que permitieron a Andalucía continuar por la vía del artículo 151.
El resultado fue el Estatuto de Autonomía de Andalucía, aprobado por la Ley Orgánica 6/1981, de 30 de diciembre, y refrendado en las urnas en octubre de 1981. En 2007 se aprobó un nuevo estatuto, que sustituyó al primero y que mantiene el 28 de febrero como Día de Andalucía. La fecha no recuerda, por tanto, una batalla ni una fiesta religiosa, sino una votación: el día en que Andalucía reclamó una autonomía de primer nivel en igualdad con las llamadas nacionalidades históricas.
Blas Infante y los símbolos andaluces
La figura que el Día de Andalucía recuerda con más frecuencia es la de Blas Infante, notario nacido en Casares (Málaga) en 1885 y principal impulsor del andalucismo político a comienzos del siglo XX. Fue fusilado en agosto de 1936, en los primeros días de la Guerra Civil, en la carretera de Sevilla a Carmona. El Parlamento de Andalucía lo reconoció en 1983 como Padre de la Patria Andaluza, y el Estatuto de 2007 recoge esa consideración en su preámbulo.
A Infante y a los movimientos andalucistas de su época se deben los principales símbolos de la comunidad:
- La bandera, de tres franjas horizontales iguales, verde, blanca y verde, adoptada en la Asamblea de Ronda de 1918.
- El escudo, con la figura de Hércules entre dos columnas, sujetando a dos leones, y el lema que proclama a Andalucía «por sí, para España y la Humanidad».
- El himno, con letra del propio Blas Infante y música de José del Castillo Díaz, inspirada en un canto religioso popular de los campesinos.
El 28 de febrero esos símbolos están por todas partes: la bandera blanca y verde cuelga de balcones y edificios públicos, y el himno suena en los actos oficiales y en los colegios.
Cómo se celebra el Día de Andalucía
El acto central es institucional. En Sevilla, sede de la Junta de Andalucía y del Parlamento, se entregan las Medallas de Andalucía y los títulos de Hijo Predilecto e Hija Predilecta de Andalucía, las máximas distinciones de la comunidad, que reconocen a personas e instituciones por su contribución en la cultura, la ciencia, el deporte, la economía o la vida social. En Casares y otros lugares vinculados a Blas Infante se celebran homenajes.
En la calle, el día tiene un carácter más familiar que festivo en sentido estricto. Muchos municipios organizan actividades culturales, conciertos, actuaciones de flamenco y certámenes, y en los ayuntamientos se celebran actos de izado de bandera.
El desayuno andaluz en los colegios
Como el 28 de febrero no hay clase, los colegios celebran el Día de Andalucía en los días anteriores. Es tradición el desayuno andaluz: pan, a menudo tostado, con aceite de oliva virgen extra, a veces acompañado de tomate o de azúcar, que sirve para hablar a los alumnos del aceite de oliva como producto emblemático de la región. Los escolares cantan el himno, conocen la bandera y estudian las ocho provincias: Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Jaén, Málaga y Sevilla.
Algunos centros dedican también esos días a la literatura andaluza, con lecturas de autores como Antonio Machado, Federico García Lorca, Juan Ramón Jiménez, Rafael Alberti o Luis Cernuda, y a la música tradicional y el flamenco, declarado por la UNESCO Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2010.
Una fecha de reivindicación
El 28 de febrero de 1980 tuvo un antecedente directo: el 4 de diciembre de 1977, cientos de miles de personas se manifestaron en las capitales andaluzas para reclamar la autonomía. En Málaga murió aquel día el joven Manuel José García Caparrós, alcanzado por un disparo durante la manifestación. Esa jornada se recuerda cada año en Andalucía como un antecedente de la autonomía, aunque no es festivo; el día oficial elegido fue el del referéndum.
Por ese origen, el Día de Andalucía conserva un componente político y reivindicativo que no tienen otras fiestas autonómicas. Partidos, sindicatos y asociaciones aprovechan la fecha para hacer balance de la autonomía y de la situación de la comunidad, y los discursos institucionales suelen referirse a la igualdad entre territorios que se defendió en 1980.
El Día de Andalucía en el calendario laboral
El 28 de febrero es una fiesta de ámbito autonómico: es festivo en todos los municipios de Andalucía, pero no en el resto de España. El Estatuto de los Trabajadores permite a cada comunidad autónoma sustituir algunas de las fiestas nacionales por fiestas propias, y la Junta de Andalucía aprueba cada año por decreto su calendario de fiestas laborales, en el que siempre figura el Día de Andalucía.
Cuando el 28 de febrero cae en domingo, la Junta suele trasladar el descanso al lunes siguiente para no perder el día festivo, aunque esa decisión se toma en el decreto de cada año y no es automática. Si cae en martes o en jueves, la fecha se presta a hacer puente, y los calendarios escolares de cada provincia fijan a veces días no lectivos a su alrededor.
Como en el resto de festivos, los comercios se rigen por las normas de apertura de la comunidad, y los servicios esenciales funcionan con normalidad.